experimentos “paranormales”

Iker Jimenez

Iker Jimenez

En los últimos programas de Cuarto Milenio hemos presenciado dos experimentos: Uno sobre “el sexto sentido” que nos avisa cuando estamos siendo observados y otro sobre la telepatía. Además de los experimentos, confeccionados por un colaborador del programa del que no he podido ver su titulación, participan al final de los mismos dos psicólogos madrileños. Iker Jimenez se rodea de una parafernalia que, visualmente, puede que engañe a los no iniciados en la experimentación piscológica, pero que cualquier científico que se precie no perdería ni cinco minutos en valorar. No quiero entrar en detalles técnicos, pero sí señalar que, para que un experimento psicológico sea considerado correcto, se deben cumplir una serie de requisitos imprescindibles, que en los vistos en el programa no ocurre. Algo evidente para cualquier persona es que, para poder decir que un hecho sucede como consecuencia de otro, debemos de observar reiteradamente que apareciendo el primero, ocurre el segundo. Científicamente esto no quiere decir que la causa del segundo sea el primero, sino simplemente que hay una correlación entre los dos hechos. Los experimentos de Cuarto Milenio pretenden demostrar esta correlación sin cumplir el mínimo requisito de repetir las pruebas un número suficientemente grande de veces como para no tener duda de que la misma existe. Es más, se conforman con encontrar una coincidencia entre las pruebas y sus teorías para tratar de hacernos creer que la correlación existe.

Para no alargarme en detalles, solamente quiero hacer constar un par de cosas: Que haya psicólogos que se presten a estos juegos pseudocientíficos dice muy poco en su favor. Es muy posible que su participación, como expertos que son, haya sido mucho más intensa de lo reflejado en el programa emitido y que al editarlo sus interpelaciones y comentarios se hayan “caído” de la emisión. No es la primera vez que escucho esto de Cuarto Milenio cuando ha participado algún invitado no habitual. Pero si es así ¿por qué han participado en más de un programa? Sigue leyendo

Posesión demoniaca o histeria.

Una nueva grabación con mi Mythtv del programa Cuarto Milenio me lleva de nuevo a patalear y a saltar de la silla. Si bien este programa, en mi opinión, cada día se va separando más de lo paranormal y se va decantando, poco a poco, por explicaciones de los sucesos más naturales y correctas, centrándose últimamente más en curiosidades (bien documentadas por otra parte) que en hechos paranormales, algunos de los reportajes e invitados que colocan al final del mismo siguen con explicaciones exotéricas y fantásticas de hechos que ya la ciencia tiene más que trillados y explicados racionalmente. En esta ocasión se ha hablado de la terrible Ouija, la tabla que, usada por manos inexpertas, siempre trae a nuestras casas espíritus malignos.

El reportaje en cuestión trató sobre unas niñas de un pueblecito de Colombia a quienes una pareja de desconocidos con apariencia misteriosa y vestimenta gótica (estos nuevos grupos de jóvenes que se visten y maquillan como si fuesen modernos vampiros) entregó una tabla Ouija para después desaparecer tan misteriosamente como aparecieron en el pueblo. Estas niñas cándidas comenzaron a realizar “sesiones de Ouija” a escondidas, llegando finalmente al típico momento en que en el colegio dan síntomas de estar poseídas, insultando a la profesora, cambiando el tono de voz al hablar y mostrando una gran fuerza física.

Uno de los invitados al debate sobre este asunto fue el psiquiatra del hospital Gregorio Marañon Enrique Gonzalez, hombre prudente que, además de defender que todos los hechos acontecidos a aquellas niñas fueron provocados por una histeria colectiva, aportó gran cantidad de información de como la ciencia, en el trascurso de la historia, ha ido eliminado demonios y curando enfermedades mentales, además de explicar que, si a unas niñas sugestionadas con el demonio, lo primero que se les hace es enfrentarlas a un cura con sotana (como parece ser que así ocurrió en los hechos narrados) que les hecha agua bendita y les grita que saquen fuera al demonio que llevan, lo más probables es que estas niñas empeoren y terminen creyéndose verdaderamente endemoniadas.

Ante estas explicaciones, aderezadas con algún ejemplo de hechos similares que fueron “curados” simplemente ignorando el componente religioso de las posesiones, a uno no le queda nada más que añadir. Los psiquiatras están más que preparados para estos hechos y no ven nada sobrenatural en los mismos.

Pero la rama parapsicológica del programa no se dio por satisfecha con las explicaciones de un profesional de la ciencia, por lo que al debate presentó a un investigador ¿? llamado Santiago Vazquez que no se cansó de repetir una y otra vez que, a pesar de que existen muchos casos de histeria en las supuestas posesiones, hay un número reducido de ellas que son verdad, las cuales son tratadas por la iglesia de manera especial mediante el rito del exorcismo. Las pruebas de la existencia de estas posesiones fueron, además de la implicación de la iglesia, la provocación, por parte del poseído, de fenómenos físicos que nadie, salvo en películas como El exorcista (la que por cierto mencionó como referencia y por, según él, estar basada en un hecho real, cosa que dudo muchísimo) ha visto jamas.

Lo más triste del asunto es que Iker perdió una excelente oportunidad de dejar hablar al psiquiatra que, a mí personalmente, me tenía fascinado con todas las explicaciones y ejemplos curiosos que estaba exponiendo, para dar cabida en el debate al investigador, que se repetía una y otra vez con las mismas fábulas cinematográficas, terminando finalmente la cosa pretendiendo dar la apariencia de un debate entre la ciencia y la investigación parapsicológica (debate al que el psiquiatra, muy inteligentemente, no quiso entrar)

El programa comenzó hablando de criptozoología y de descubrimientos en el mundo natural sorprendentes, con un zoólogo como invitado y que, supongo por lo temprano de la hora, no se movió ni un ápice de los estrictamente científico, pero terminó tratando de equiparar a la ciencia psiquiátrica con los exorcismos, envalentonándose con la tardía hora de emisión, pensando, seguramente, que a esas horas de la madrugada ya solamente les ven los creyentes ¿paranormales? (¡huy!¡perdón!).