La Carta Real


Alipio me ha enviado un texto con la transcripción de la Carta Real por la que Serradilla fue declarada Villa, para que se diese a conocer en Internet. Pues nada, aquí pego todo lo que me llegó:

 

.CARTA REAL DE SERRADILLA.

.1557.

(Versión Modernizada).

 

FOLIO 1º –

 

Don Felipe, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de Inglaterra, de Francia, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias, Islas y Tierra firme del mar Océano, Conde de Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina, Duque de Atenas y de Neopatria, Conde del Rosellón y de Cerdeña, Marqués de Oristano, de Cerdeña y de Gociano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Bravante y de Milán, Conde de Flandes y del Tirol, etc.

Por cuanto el Emperador y Reina doña Juana, que sean en gloria, mis Señores, dieron una Carta de poder firmada de su mano, sellada con su Sello para que la Serenísima Princesa de Portugal 1, mi muy cara (querida) y muy amada hermana, Gobernadora de esos Reinos en ausencia de Su Majestad y mía, pudiese eximir y apartar cualesquiera lugares de la

 

-FOLIO 1º v. –

 

jurisdicción de las ciudades y villas a quienes fuesen sujetos y hacerlos villas de por sí como más largo se contiene en el dicho poder; y después el dicho Emperador, mi Señor, a causa de sus indisposiciones y enfermedades, renunció en mí esos Reinos, yo di otra Carta de poder, firmada de mi mano y sellada con mi sello, para la dicha Serenísima Princesa, su tenor de los cuales dichos poderes es este que se sigue 2:

Don Carlos, por la divina clemencia, Emperador siempre Augusto, Rey de Alemania, Doña Juana su madre y el mismo Don Carlos, por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias, Islas y Tierra firme del mar Océano, Condes de Barcelona, Señores de Vizcaya y de Molina, Duques de Atenas y de Neopatria, Condes del Rosellón y de Cerdeña, Marqueses de Oristano y de Gociano, Archiduques de Austria, Duques de Borgoña y de Bravante, Condes de Flandes y del Tirol, etc.

A los Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Condes, Ricos hombres, Adelantados, Priores, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los castillos y Casas fuertes y llanas, a Nuestro justicia Mayor y a los de Nuestro Consejo, Contadores mayores de Hacienda y de Cuentas y otros Nuestros Oficiales y Oidores de Nuestras Audiencias, Alcaldes, Alguaciles de mi Casa, Corte y Cancillerías y a Nuestros Capitanes de Gente de Armas y a sus Lugarestenientes y a todos los Concejos, Justicia, Regidores, Caballeros, Escuderos, Oficiales y Hombres buenos de todas las ciudades, villas y lugares de Nuestros Reinos y Señoríos de Castilla, de León, de Navarra, de Granada, de

 

-FOLIO 2º –

 

las Islas Canarias, de las Indias, Islas y Tierra firme del mar Océano descubiertas y por descubrir y otras cualesquiera de cualquier estado o condición, preeminencia o dignidad que sean a quien toca y atañe y puede tocar y atañer lo contenido en Nuestra Carta y a cada uno, y cualquiera de vosotros, Salud y Gracia:

Bien sabéis y a todos es notorio, por lo que antes de ahora hemos escrito a esos Reinos, la causa de la salida de Mí, el Rey, de ellos esta última vez y lo que después ha sucedido y el fin que con la ayuda y el favor de Nuestro Señor tuvo la guerra pasada de Alemania 3 y cuánto hemos deseado y procurado siempre la conservación de la paz por el bien público de la Cristiandad y especialmente en esta coyuntura porque se continuase y acabase el Sacro Concilio 4 por lo mucho que importa para las cosas de Nuestra Santa Fe Católica 5; de la cual, en algunas partes de la Cristiandad, están muchos apartados, señaladamente en Alemania; y habiendo hecho sobre esto todas las justificaciones y amonestaciones necesarias no se ha conseguido el efecto que deseábamos; antes (por el contrario) el Rey de Francia, por impedirlo, siguiendo lo que acostumbra y sin tener ningún justo fundamento vino a romper la guerra en los términos que lo hizo 6 y no contento con esto trató e hizo liga (se alió) contra Nos así con el Turco, cuya Armada ha solicitado y hecho salir juntándose además de esto con los navíos que hay en Argel, como con algunos Príncipes de Alemania, desviados de la fe en daño universal de la Cristiandad y Religión; y los unos y los otros han hecho y juntado poderoso Ejército y Armada para empecer (dañar) y ocupar Nuestros Estados patrimoniales de Flandes y forzarnos a desamparar el Imperio y levantarlo de Italia con título de lo de Sena en lo cual se quería apoderar y alterar lo de Nápoles y ocupar lo que resta del Piamonte y el Estado de Milán y para invadir y hacer males y daños en las costas y lugares marítimos de nuestros Reinos de Nápoles, Sicilia y España y otros Nuestros Señoríos; por lo cual siendo, como somos, constreñidos (obligados) a tratar del remedio y obviar estos males,

 

-FOLIO 2º. v.-

 

daños e inconvenientes que se muestran y resistir a los enemigos para conservar la Religión cristiana y Nuestros Reinos y Estados y Autoridad y Reputación imperial en lo que si hubiese falta no podrían dejar de recibir notable daño por los designios que sobre ello hace el Rey de Francia y sus aliados y confederados; tenemos formados Ejércitos en Italia y en estas partes donde se halla presente la persona de mí, el Rey; para todo lo cual es necesario hacer muchos y grandes gastos de dineros y por no bastar para ello Nuestras Rentas Reales ni los socorros, ayudas y servicios ordinarios y extraordinarios que nuestros Reinos y otros Estados en todas partes nos han hecho y harán ni lo que ha venido y vendrá de las Indias ni lo que se habrá (se obtendrá) del Subsidio y Bulas de Cruzada que Nuestro muy Santo Padre (El Papa) nos tiene concedidas ni de otras cosas extraordinarias ni lo que se ha habido de las rentas, bienes y otras cosas que hemos vendido de Nuestras Coronas y Patrimonios Reales de los dichos Nuestros Reinos, Estados y Señoríos; hemos acordado dar privilegios de Hidalguía a algunas personas de los dichos Nuestros Reinos de la Corona de Castilla que nos socorrieron y ayudaren para estas necesidades y dar jurisdicciones por sí y sobre sí y hacer Villas a los lugares de los dichos Nuestros Reinos y Señoríos y mandar que se use de todos los arbitrios y cosas necesarias para haber (obtener, conseguir) dineros de todas las partes y dar poder especial para ello a la Serenísima Princesa de Portugal nuestra muy cara (querida) y muy amada hija y nieta 7, Gobernadora en los dichos Nuestros Reinos y Señoríos de la Corona de Castilla.

Por ende (por lo tanto) de nuestro propio motu (espontáneamente) y ciencia cierta y poderío real absoluto de que en esta parte querernos usar y usamos como Reyes y Señores naturales que no reconocemos Superior en lo temporal damos todo Nuestro poder cumplido, libre, llenero (total) y bastante con libre y general administración, según como Nos lo habemos y tenemos y de hecho y de derecho más puede y debe valer, a la dicha serenísima

 

 

-FOLIO 3º-

 

Princesa de Portugal para que a todas las personas que Ella quisiere y bien visto le fuere que socorrieron y ayudaren para los dichos gastos y necesidades les pueda dar privilegios de hidalgos y que las personas a quienes les diere sus hijos y descendientes gocen de todas las preeminencias, exenciones, inmunidades, franquicias, libertades y noblezas de hidalgos de Castilla que son de sangre y solar conocido devengar (adquirir o derecho a percibir) quinientos sueldos 8 según y como gozan los otros hidalgos de España y así mismo pueda prorrogar y confirmar cualesquiera privilegios de caballería, hidalguía, exención y nobleza y emplearlos aunque se acaben en ellos o en cualquiera de sus descendientes para que adelante dure para siempre jamás. Y que por si acaso alguna persona tuviera pleito sobre su hidalguía, sin embargo de la litis (pleito) pendiente, le pueda hacer hidalgo aunque contra él estén dadas cualesquiera sentencias y Cartas Ejecutorias de ellas aunque sean pasadas en cosa juzgada y que así mismo si le fuere pedido que extienda y confirme algún privilegio de nobleza, hidalguía y caballería dado por Nos o por los Reyes, Nuestros predecesores, aunque sea dado fuera de los Reinos, lo pueda extender y emplear en ellos para que con virtud de los privilegios que les pidieren puedan usar de las preeminencias y exenciones contenidas en los tales privilegios contenidas en esos Reinos de España y de las demás que competan y competer (pertenecer) deban a los hidalgos de España de la manera que la dicha Serenísima Princesa lo concediere y ordenare; y otrosí para ennoblecer algunos lugares que están sujetos a los lugares y villas de Nuestros Reinos si se quieren nombrar villas y eximirse y apartarse de las jurisdicciones a que están sujetos y obligados a ir a justicia para que en los tales lugares se ejercite Nuestra jurisdicción alta, baja, de mero y mixto imperio y se les cumpla (se les administre) Nuestra justicia se use en ellas de todas las otras cosas que

 

– FOLIO 3.º v. –

 

se usan en las dichas ciudades y villas que tienen en sí el dicho ejercicio de jurisdicción socorriendo para estas necesidades con la cuantía que bien visto fuere a la dicha Serenísima Princesa, les pueda apartar y eximir de las dichas ciudades y villas a las que están sujetos y hacerlos villas y darlos jurisdicción por si y que puedan usar de todos los arbitrios, cosas, formas y maneras que le pareciera para haber (obtener) dinero para las dichas necesidades y que pueda hacer y celebrar sobre lo suso dicho (antesdicho) y cualquier cosa y parte de ello y lo a ello anejo y concerniente de cualquier manera todas y cualesquiera contrataciones, contratos, obligaciones y escrituras que sean necesarias y dar cualesquieras Cartas y Privilegios y otras Provisiones que para validación y firmeza de ello sean necesarias; las cuales y todo lo que la dicha Princesa en Nuestro nombre en la dicha razón hiciere, queremos que valga y sea firme y válido como si Nos mismo lo hiciésemos y fuese firmado de Nuestra mano. Y decimos y otorgamos y prometernos que lo habremos (tendremos) todo por firme, estable y válido por ahora y para siempre jamás; y que no lo revocaremos ni iremos ni mandaremos ir contra ello ni contra cosa alguna ni parte de ello en tiempo alguno ni por alguna manera; todo lo cual queremos y es Nuestra voluntad que se haga, cumpla y guarde no embargante (no obstante) las Pragmáticas y Exenciones de los dichos Nuestros Reinos que disponen que no se den Cartas de hidalguía a personas algunas y que si se diesen que no se entienda a la exención si no cuanto a las monedas y señaladamente la Pragmática del Rey Don Juan II, fechada en Valladolid a quince días del mes de Diciembre del año pasado de mil cuatrocientos cuarenta y siete años; y otrosí no embargante (no obstante) cualesquiera leyes, fueros, derechos, usos,

 

 

– FOLIO 4.º –

 

costumbres, Pragmáticas y sanciones de los dichos Nuestros Reinos hechas en Cortes y fuera de ellas con lo cual y cualesquiera otras cosas que haya en contrario de lo contenido en esta mi Carta y a lo que por virtud de ella y conforme a ella se hiciere pueda obstar en cualquier manera; con las cuales del dicho nuestro propio motu (espontáneamente) y cierta ciencia y poderío real absoluto de que en esta parte queremos usar y usamos, dispensamos y lo abrogamos, derogamos, casamos, anulamos y damos por ninguno y de ningún valor y efecto en cuanto a esto toca quedando en su fuerza y vigor para en todo lo demás adelante; y por esta Nuestra Carta mandamos a los dichos Nuestros Contadores mayores y a Nuestro Mayordomo y Canciller mayores y Confirmadores y a los otros Oficiales que están a la Tabla de los Nuestros Sellos que den, libren, despachen y sellen para el dicho efecto todas las Provisiones, Confirmaciones, Cartas, Sobrecartas y Provisiones que fueren necesarias conforme a lo que la dicha Princesa mandare, bien y así como si Nos lo mandásemos, sin poner en ello embargo (obstáculo) ni contrario alguno, no embargante (obstante) cualesquiera leyes y cosas que haya en contrario con lo cual todo, Nosotros les dispensamos y relegamos de cualquier cargo o culpa que por ello les pueda ser imputado; de lo cual mandamos dar la presente firmada de mí el Rey y sellada con nuestro Sello, dada en la villa de Betuna a primero del mes de Septiembre de mil quinientos cincuenta y cuatro años. Yo el Rey. Yo Francisco de Eraso, Secretario de sus Cesáreas y Católicas Majestades la hice escribir por su mandado. El Licenciado Menchaca, El Licenciado Briviesca de Muñatones. Registrada. Martín de Vergara. Martín de Vergara, Procanciller 9.

 

Don Felipe, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de Inglaterra, de Francia, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de

 

-FOLIO 4º.v.-

 

Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias, Islas y Tierra firme del mar Océano, Conde de Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina, Duque de Atenas y de Neopatria, Conde del Rosellón y de Cerdeña, Marqués de Oristano, de Cerdeña y de Gociano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Bravante y de Milán, Conde de Flandes y del Tirol, etc.

A los Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Condes, Ricos Hombres, Adelantados, Priores, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los Castillos y Casas fuertes y llanas y al mi Justicia Mayor y a los del mi Consejo, Contadores mayores de Hacienda y de Cuenta y otros mis Oficiales y Oidores de las mis Audiencias, Alcaldes Alguaciles de la mi Casa, Corte y Cancillerías, a los mis Capitanes Generales, a los Capitanes de gente de armas, a sus Lugartenientes y a todos los Concejos, Justicias, Regidores, Caballeros, Escuderos, Oficiales y Hombres buenos de todas las ciudades, villas y lugares de los mis Reinos y Señoríos de Castilla, de León, de Navarra, de Granada, de las Islas Canarias, de las Indias, Islas y Tierra firme del Mar Océano, descubiertas y por descubrir y a otras cualesquiera personas de cualquier estado, condición, preeminencia o dignidad que sean a quien lo contenido en esta mi Carta toca y atañe y pueda atañer (interesa y puede afectar) en cualquier manera y a cada uno y cualquiera de vos, salud y gracia:

Ya sabéis cómo por la ausencia que para cosas muy graves y de importancia yo hice de los Reinos, el Emperador Mi Señor nombró y proveyó a la Serenísima Princesa de Portugal, mi muy cara (querida) y amada hermana, por su Gobernadora y Lugarteniente general en esos dichos Reinos, dándola para ello y para otras cosas sus poderes bastantes, conviene a saber: Uno para la dicha gobernación, Otro para la administración de las tres Ordenes, de Santiago, Calatrava y Alcántara y Otro para

 

-FOLIO 5º-

 

que pueda desmembrar (separar) de las Ordenes, Mesas Maestrales y Encomiendas de ellas y vender lo que se desmembrara, por virtud de las Bulas y Breves que están concedidas y aprobadas por los Sumos Pontífices y otros Poderes para otras cosas y así mismo, una Cédula para que los mis Contadores mayores de Hacienda despachen las Cartas de privilegio y otras Cartas que la dicha Serenísima Princesa les mandase de los maravedises de juro 10 que hubiesen de haber (percibir) las Ordenes y Encomiendas en equivalencia de lo que de ellas se desmembrase y vendiese, los cuales dichos Poderes y Cédula se dieron en la villa de Bruselas a último de Marzo y primero de Abril del año pasado de mil quinientos cincuenta y cuatro; y después en la villa de Betuna a primero de Septiembre de dicho año de mil quinientos cincuenta y cuatro, Su Majestad dió otros poderes especiales para la dicha Serenísima Princesa, uno para que pudiese vender cualesquiera Rentas y maravedises de juro, pan, aceite y otros derechos pertenecientes a la Corona Real perpetuamente o al quitar (redimible) con que no fuesen Alcabalas 11; y otro para que pudiese vender, al quitar, vasallos, villas, lugares y fortalezas con las rentas, jurisdicciones, pechos 12, derechos y otras cosas a ellas pertenecientes; y otro para desmembrar y vender, en virtud de la Bula que para ello Nuestro muy Santo Padre (El Papa) Julio III concedió a Su Majestad, vasallo de los Monasterios de las Ordenes de San Benito, San Bernardo y otras Ordenes; y otro para que pueda dar hidalguias y jurisdicciones, según que todo lo suso dicho (antesdicho) y otras cosas en los dichos Poderes y cada uno de ellos más largamente se declara.

Después de lo cual Su Majestad por sus marchas y continuas enfermedades y no hallarse con salud para poder tratar los negocios ni asistir en ellos y mucho menos para visitar personalmente sus Reinos y Estados y por otras suficientes causas y razones tuvo por bien renunciar

 

– FOLIO 5.º v.-

 

como renunció y traspasó en Nuestros dichos Reinos y Señoríos, como se contiene en la Escritura que sobre ello Su Majestad otorgó en la dicha villa de Bruselas a dieciséis días del mes de Enero de este presente año de mil quinientos cincuenta y seis, a que me refiero.

Y porque durante mi ausencia de esos Reinos es mi voluntad y conviene a mi servicio que la dicha Serenísima Princesa sea Gobernadora y Lugarteniente General en ellos, por la presente, de mi propio motu (espontáneamente) y cierta ciencia y poderío real absoluto de que en esta parte quiero usar y uso como Rey y Señor natural que no reconoce superior en lo temporal doy y otorgo todo mi poder cumplido, libre, llenero (total) y bastante según (como) yo lo he y tengo de hecho y de derecho y más puede y debe valer a la dicha Serenísima Princesa para que por mi y en mi nombre, y como Yo mismo durante mi ausencia de esos dichos Reinos y Señoríos, sea Gobernadora y Lugarteniente General en ellos, según y de la forma y manera que lo ha sido hasta aquí; as¡ en lo tocante a la dicha gobernación como en la administración de las dichas tres Ordenes y desmembraciones de las Mesas Maestrales y Encomiendas, ventas de juros, pan, aceite, vasallos y todo lo demás contenido en los dichos Poderes que de suso se hace mención, que el Emperador, mi Señor le dió y en cada uno de ellos, los cuales ratifico y apruebo en todo y por todo como en ellos se contiene y se los doy y otorgo de nuevo con las mismas facultades, poderes y cláusulas en los dichos poderes, que de Su Majestad tenía, contenidas; las cuales todas de nuevo le concedo y quiero que haya (tenga) como si aquí fuesen especialmente puestas y declaradas y quiero y es mi voluntad que lo que por virtud y conforme a ello ha hecho e hiciere de eso el dicho día dieciséis de Enero de este dicho presente año, que Su Majestad me renunció y traspasó esos Reinos, hasta hoy, y lo que hiciere, concediere, despacharé y capitulare desde hoy en adelante sea firme y valedero para ahora y para siempre jamás bien y así (de igual modo) y

 

-FOLIO 6º.-

 

tan cumplidamente como si fuese hecho y proveído por Mí y firmado de mi mano; y prometo que lo habré (tendré) todo por firme, rato (ratificado), grato, estable y valedero y que no lo revocaré ni iré ni mandaré ir contra ello ni contra cosa alguna ni parte de ello en tiempo alguno ni por alguna manera no embargante (obstante) cualesquiera leyes, derechos, usos y costumbres especiales y generales que en contrario haya con las cuales y con cada una de ellas y con otras cualesquiera cosas que a lo contenido en esta mi Carta pueda obstar en cualquier manera dispenso, lo abrogo, derogo, caso, anulo y doy por ningunas y de ningún valor y efecto en cuanto a esto toca quedando para todo lo demás en su fuerza y vigor que para todo lo que dicho es y lo a ello anejo y concerniente le doy y otorgo en el dicho mi poder cumplido con todas sus incidencias, emergencias, anejos y complementos; y quiero que este Poder tenga tanta fuerza como si fuere otorgado en Cortes generales y a petición de los Procuradores de esos Reinos; y porque la dicha Carta de poder que Sus Majestades dieron a la dicha Serenísima Princesa para vender maravedises de juro perpetuo o al quitar (redimibles) dice que por virtud de él no se puedan vender ningunos maravedises de las alcabalas al quitar ni perpetuamente y algunos, según parece, dudaban si por virtud del dicho Poder se pueden vender maravedises de juro perpetuo o al quitar para que se sitúen en las alcabalas de las ciudades, villas y lugares de estos Reinos.

Por la presente Declaro que la dicha limitación se entienda para que no se puedan vender las alcabalas de algunas villas y lugares de esos Reinos enteramente como se solían vender perpetuos o al quitar para que las personas que las compraban las arrendasen, beneficiasen y cobrasen para sí conforme a la Ley del Cuaderno aunque las dichas alcabalas valiesen mucho más del precio en que se vendían y que no entiende ni extiende a los maravedises de juro perpetuo o al quitar que cualesquiera personas han comprado o compraron por virtud del dicho Poder o quisieren comprar de aquí en adelante para que les sean situadas en las alcabalas de cuales-

 

– FOLIO 6º. v. –

 

quiera ciudades, villas y lugares de esos Reinos como hasta aquí se ha hecho; y otrosí porque después que Sus Majestades dieron el dicho poder a la Serenísima Princesa Sus Majestades por otra su Carta firmada de ella, fechada en la villa de Valladolid a diez días del mes de Abril del año pasado de quinientos cincuenta y cinco, dieron licencia y facultad a cualesquiera personas que tuviese cualesquiera maravedises de por vida, por merced o comprados con facultad de poderse quitar y otras cualesquiera personas que por ellos lo hubiesen de gozar durante las vidas de las personas que los tenían y tienen para que los puedan hacer de juro al quitar (impuesto redimible), dejando para Sus Majestades los maravedises de por vida que tuviesen o de que gozasen contados a siete mil maravedises el millar y dando sobre ellos otros siete mil maravedises en cada millar para ayudar a las necesidades que se han ofrecido y ofrecen; y que de ellos se les diesen Cartas de privilegio de Su Majestad y que lo mismo pudiesen hacer cualesquiera de las dichas personas que dejasen dos mil maravedises de por vida por cada millar de los de juro porque crecerles o bajarlos (aumentarlos o disminuirlos) en la forma suso dicha (antesdicha) para lo que a Sus Majestades tocaba era todo una misma cosa según más largo (extenso) en la dicha Carta se contiene; y por virtud de ellas y de una Cédula de Su Majestad, firmada de la dicha Serenísima Princesa, se han crecido algunos de los dichos maravedises de por vida y otros se han bajado y de ellos se le han dado Cartas de Privilegio de Sus Majestades y mías y se entiende que otras personas crecerán o bajarán los maravedises de por vida, que tienen o de que gocen como se ha hecho hasta aquí.

Por ende (por lo tanto) por la presente ratifico y apruebo todo lo que por virtud de las dichas Cartas y Cédulas que se han dado o de otras cualesquiera que de aquí en adelante se dieren durante mi ausencia se ha hecho e hiciese cerca de lo suso dicho en todo y por todo como en las dichas Cartas y Cédulas se contiene y contuviese; quiero valga y tenga tan-

 

-FOLIO 7º.-

 

ta fuerza y vigor como si fuera firmado del Emperador mi Señor o de mí después que Su Majestad me renunció esos Reinos; y que las dichas personas que han crecido o bajado los dichos maravedises de por vida y los que los crecieren o bajaren de aquí en adelante y sus herederos, sucesores o quien de ellos tiene o tuviere título o causa, tengan los dichos maravedises de juro de que se les han dado o dieren los dichos privilegios con todas las facultades, seguridades y firmezas en las dichas Cartas y Cédulas contenidas; de lo cual mandé dar y di la presente, firmada de mi nombre y sellada con mi sello, dada en la villa de Bruselas a once días del mes de Marzo de mil quinientos cincuenta y seis. Yo el Rey. Yo Francisco de Eraso, Secretario de Su Majestad Real la hice escribir por mandato. El licenciado Menchaca. Registrada, Martín de Vergara. Martín de Vergara, Procanciller.

 

Y ahora Asencio González, en nombre de Vos, el Concejo, Alcaldes, Regidores, Escuderos, Oficiales y Hombres buenos del lugar de la Serradilla, que ha sido tierra y jurisdicción de la Ciudad de Plasencia, nos hizo relación que en el dicha lugar hay cuatrocientos cincuenta y tres vecinos y tiene sus términos amojonados, conocidos y divididos, por sus hitos y mojones, de los lugares con quienes confina, que son: con Baldíos de la dicha ciudad de Plasencia, con las villas de Mirabel, Talaván, Torrejón, La Corchuela, los lugares de Casas de Millán, Malpartida, dehesas de particulares y Río Tajo, que son tierras y jurisdicción de la dicha ciudad de Plasencia, el cual dicho lugar y sus términos está en las dehesas que se llaman la dehesa de Mari Juana, la Serradilla, Ventosa y los Arroyos, el cual dicho término tendrá de largo legua y media y de ancho una legua poco más o menos el cual dicho término y dehesas son

 

-FOLIO 7º.v.-

 

de ese dicho Concejo porque las dichas dehesas Mar¡ Juana, Serradilla y Ventosa son dehesas que ese dicho Concejo y vecinos de él las tienen acensadas 13 perpetuamente donde está situado el dicho lugar y la dicha dehesa de Los Arroyos es dehesa boyal de ese dicho Concejo en el cual dicho término y dehesas no tienen aprovechamiento ninguno los vecinos de la dicha ciudad de Plasencia ni los de su tierra; y que desde el dicho lugar de la Serradilla a la dicha ciudad de Plasencia hay cinco leguas grandes desiertas y despobladas, de sierras, montes y jarales, donde hay muchas animalias (alimañas), lobos, puercos monteses y venados, donde hay muchos arroyos que en tiempo lluvioso y de avenidas no se pueden pasar a causa de las crescientes (crecidas) y atolladeros y malos pasos, donde acaece haber (ocurre qye hay) salteadores que salen a los caminantes que andan por el dicho camino; y que los vecinos de ese dicho lugar hacen muchas costas y gastos en ir a juicio a la ciudad de Plasencia y algunas veces los pobres, viudas y otras personas dejan de pedir y seguir sus justicias (derechos) y defenderse de los que algo les piden y demandan por no poder ir a la dicha ciudad a seguir sus pleitos y causas que les suceden; y si van han de dejar de labrar en sus heredades y labores y así pierden lo que les es debido y no se defienden de los que algo les piden injustamente; y que por no tener los Alcaldes ordinarios del dicho lugar jurisdicción en lo civil en más cantidad de ciento veinte maravedises y en las causas criminales ninguna jurisdicción mas que hacer la información y prender a los culpados y remitirlos a la justicia de la dicha ciudad, muchas veces quedan los delitos que se cometen en él y en sus término, sin pugnición (pena) ni castigo y las partes damnificadas, y que otras veces por delitos muy pequeños y con poca o ninguna información llevan presos a los vecinos de ese dicho lugar a dicha ciudad donde los tienen presos muchos días y que demás de esto, por estar sujetos los vecinos de ese dicho lugar a la jurisdicción de la dicha ciudad de Plasencia, reciben mucha fatiga, molestias y vejaciones

 

-FOLIO 8º –

 

de alguaciles, ejecutores, emplazadores y guardas y en otras diversas formas y maneras y que los vecinos y moradores de otras villas y lugares comarcanas entran en los términos de ese dicho lugar a cortar leña y pastar con sus ganados y a hacer otros males y daños; y por no tener el dicho lugar jurisdicción sino como dicho es no los osan ni pueden prender ni defender que no lo corten ni pasten los dichos sus términos; y Nos suplicaste y pediste por merced proveyésemos, cómo los dichos daños e inconvenientes cesasen y os hiciésemos merced de eximiros y apartaros de la jurisdicción de dicha ciudad de Plasencia y os diésemos jurisdicción criminal y civil, alta, baja, de mero y mixto imperio en ese dicho lugar y en los dichos sus términos y dehesas suso dichas como los tenéis conocidos, divididos, amojonados y deslindados por sus hitos, mojones y señales y os hiciésemos villa por vos y sobre vos o como la nuestra merced fuese.

Y Nos acatando lo suso dicho y algunos buenos servicios que ese dicho Lugar, vecinos y moradores de él, nos han hecho y esperamos que nos harán y porque nos serviste, ayudaste y socorriste para las necesidades contenidas en las dichas Nuestras Cartas de poder suso incorporadas y para otras necesidades que después se han ofrecido para la guarda y provisión de las fronteras de estos Reinos y de Africa y pagas de las galeras y otras cosas muy importantes, con dos cuentos 14 novecientos cuarenta y cuatro mil quinientos maravedises, los cuales el dicho Asencio González en vuestro nombre se obligó de pagarnos; los cinco mil ducados de ellos para el día de San Andrés de este presente año de mil quinientos cincuenta y siete y el resto para fin del mes de Enero del año venidero de mil quinientos cincuenta y ocho años; y por otras muy justas causas y consideraciones que a ello nos mueven, de que somos informados y certificados y porque a Nos, como a Rey y Señor natural, pertenece propiamente eximir y apartar los unos lugares de la jurisdicción de los otros y unirlos a la jurisdicción de

 

– FOLIO 8.º v. –

 

los otros cada y cuando (siempre que) nos pareciera que conviene a Nuestro Servicio y al bien procomún de los dichos lugares o de alguno de ellos;

Por la presente, por haceros merced y bien, de nuestro propio motu y cierta ciencia y poderío Real absoluto, de que en esta parte queremos usar y usamos, como Rey y Señor natural, que no reconoce superior en lo temporal.

Es Nuestra merced y voluntad eximiros y apartaros y por la presente os eximo y aparto de la jurisdicción de la dicha ciudad de Plasencia y del Nuestro Corregidor y otros cualesquiera Jueces y Justicias de ellas y OS HAGO VILLA para que en ella y en los dichos sus términos y dehesas arriba declarados como ahora están deslindados, amojonados, conocidos y divididos se use y ejerza Nuestra jurisdicción criminal y civil, según y como se usa en la dicha ciudad de Plasencia entre los vecinos, moradores, estantes y habitantes de ella; y queremos que en esa villa dicha haya horca, picota, cuchillo, cárcel y cepo y todas las otras cosas e insignias de jurisdicción que las ciudades y villas por sí y sobre sí de estos Nuestro Reinos que son libres y exentas de otra jurisdicción, tienen y usan y por la forma y manera que la ha tenido y usado la dicha ciudad de Plasencia y la justicia de ella en esa dicha villa así en las causas criminales como civiles de cualquier calidad y cantidad que sean y que se use y goce de aquella misma jurisdicción que hasta aquí podía y debería usar y gozar la justicia de la dicha ciudad de Plasencia y para ejercerla y usarla podáis elegir y nombrar y elijáis y nombréis en cada año dos Alcaldes ordinarios y un Alguacil; Regidores, dos Alcaldes de Hermandad, Mayordomo, Procurador, Fieles, Guardas y otros Oficiales que se suelen y acostumbran nombrar y elegir en las villas realengas de estos Nuestros Reinos que tienen jurisdicción por sí y sobre sí para que los usen en esa dicha villa, en los dichos sus términos y dehesas suso declaradas; a los

 

– FOLIO 9º –

 

cuales dichos Alcaldes y Alguaciles damos poder y facultad para que en nuestro nombre puedan traer y traigan (usen) vara de la Nuestra justicia y los dichos Alcaldes conozcan de todos los pleitos y causas criminales y civiles de cualquier calidad y cantidad que sean, que en esa dicha villa de la Serradilla y en los dichos sus términos y dehesas acaecieren y comenzaren y movieren de aquí en adelante según y cómo y de la manera que conocen y pueden conocer los otros Alcaldes de las otras villas realengas de estos Nuestros Reinos que tienen jurisdicción por sí y sobre sí, según que la justicia de la dicha ciudad de Plasencia lo ejercía en esa dicha villa y en sus términos en las dichas causas criminales y civiles; y desde ahora para entonces damos poder cumplido a los dichos Alcaldes y Alguacil para usar y ejercer los dichos oficios y para el conocimiento, determinación y ejecución de los dichos pleitos y causas criminales y civiles y así mismo damos el dicho Poder a los dichos Alcaldes ordinarios y a los otros Oficiales suso declarados en los casos y cosas a ellos anejas y concernientes en esa dicha villa de la Serradilla y en sus términos y dehesas según y como y con las facultades y de la manera que lo usan los otros Oficiales de las otras villas realengas de estos Nuestros Reinos como dicho es, quedando en Nos y en Nuestra Corona Real todo aquello que pertenece al Supremo y Soberano Señorío, jurisdicción y apelación para las Nuestras Audiencias.

Y otrosí os damos poder cumplido para que os podáis nombrar, titular y escribir Villa; y como a tal queremos y es Nuestra voluntad que, gocéis y os sean guardadas perpetuamente para siempre jamás todas las honras, gracias, mercedes, franquicias, libertades, exenciones, preeminencias, prerrogativas e inmunidades y todas las otras cosas y cada una de ellas que se guardan, suelen y deben guardar a las otras villas realengas de estos Nuestros Reinos y mandamos al Nuestro Corregidor o juez de residencia de la dicha ciudad de Plasencia o su Alcalde

 

– FOLIO 9º v. –

 

o Lugarteniente en el dicho oficio y a otras cualesquiera justicias y al Concejo, Justicia, Regidores, Caballeros, Escuderos, Oficiales y Hombres buenos de la dicha ciudad de Plasencia y sus Aldeas y otras cualesquiera ciudades, villas y lugares que ahora ni en tiempo alguno ni por alguna manera no se entremetan a perturbaros la dicha jurisdicción que así os damos y concedemos; y es Nuestra merced y voluntad que tengáis y que para ello os dejen y consientan tener la dicha horca y picota y otras insignias de jurisdicción que eligiéreis y pusiéreis sin poneros en ello ni cosa alguna ni parte de ello, ningún impedimento ni contradición y que remitan a los Alcaldes ordinarios de esa dicha villa de la Serradilla todas las causas así criminales como civiles que están pendientes ante la Justicia de la dicha ciudad de Plasencia, que se hayan comenzado y movido de ocho meses a esta parte y los procesos que tuvieren para que se acaben y fenezcan (terminen) en esa dicha villa de la Serradilla por los dichos Alcaldes de ella; y que no entren en esa dicha villa ni en los vuestros términos y dehesas que están conocidos, amojonados, deslindados por sus hitos, mojones y señales, donde os damos la dicha jurisdicción, a visitaros ni prender ni hacer ni hagan otra justicia alguna salvo por la forma y manera quede yuso (abajo) se contiene, so las penas en que caen los que entran en jurisdicción extraña; y mandamos que no os citen, emplacen ni llamen para pleitos ni causa alguna que de aquí en adelante se mueva para la dicha ciudad de Plasencia; y si os citaren, llamaren o emplazaren que no seáis obligados a ir ni vayáis a los dichos plazos ni llamamientos, ni seáis habidos (tenidos) por contumaces ni rebeldes por no ir a ellos; y que por razón de haberse eximido esa dicha villa de la Serradilla de la dicha ciudad de Plasencia no os traten mal ni os muevan pleito alguno; y es Nuestra voluntad que por esta dicha merced que os hacemos no se entienda innovar cosa alguna en lo tocante a los pastos y dehesas, prados y abrevaderos, rozas, labranzas y otros

 

– FOLIO 10º –

 

cualesquier aprovechamientos entre la dicha ciudad de Plasencia y sus Aldeas y las otras ciudades, villas y lugares de su Comarca y esa dicha villa de la Serradilla; y así mismo no se entienda innovar cosa alguna en cuanto a las rentas y derechos que la dicha ciudad tiene en la dicha villa y su término; antes queremos y mandamos que las cosas sobredichas y cada una de ellas y las dichas dehesas, usos, aprovechamientos y rentas suso dichas queden, estén y sean de la forma y manera que han sido y estado en el tiempo que esa dicha villa de la Serradilla era Aldea de la dicha ciudad de Plasencia; y que cuanto a esto no se haga ni pueda hacer novedad por razón de esta dicha merced salvo que se use por la dicha ciudad de Plasencia y por vos, la dicha villa de la Serradilla, de la forma y manera como hasta aquí se ha usado. Y que por virtud de esta Nuestra Carta no se entienda que a ninguna de las partes les damos ni quitamos en ello más ni menos derecho de aquel que de justicia les pertenece excepto en cuanto toca a la dicha jurisdicción que ha de quedar en esa dicha villa de la Serradilla como dicho es; y reservamos para Nos y para los Reyes que después de Nos fueren la provisión de la Escribanía de esta dicha villa así del Concejo, como de lo criminal y de lo civil para que la podamos proveer en quien la Nuestra merced y voluntad fuere; la cual dicha merced y exención os hacemos; con la cual el Concejo de la dicha ciudad de Plasencia y el de esa dicha villa de la Serradilla puedan hacer las Ordenanzas cada Concejo en las cosas que las solía hacer como les pareciera que conviene con tal que no se use de ellas ni se ejecuten sin que primeramente sean vistas en el Nuestro Consejo y confirmada por Nos; y que los vecinos y moradores de la dicha ciudad y los de esa dicha villa sean obligados a guardar las Ordenanzas que acerca de lo suso dicho están hechas y las que en adelante se hicieren en la forma suso dicha, conviene a saber; cada Concejo las que le incumben siendo, como dicho es, confirmada por Nos y que los Guardas que ha acostumbrado a poner la dicha ciudad de Plasencia

 

– FOLIO 10º v. –

 

sean puestos y se pongan en los términos de la dicha villa por la dicha ciudad según y de la manera (como) hasta aquí se han puesto y acostumbrado poner y que así mismo esa dicha villa de la Serradilla pueda poner Guardas en los términos de ella, donde os damos la dicha jurisdicción, aunque hasta aquí no los haya puesto; y que las prendas (rehenes) que por cualquiera de los dichos Guardas se tomaren dentro del dicho término de esa dicha villa de la Serradilla se juzguen por la justicia de ella y no en la dicha ciudad de Plasencia.

Otrosí con tanto (advirtiendo) que si la Justicia de la dicha ciudad de Plasencia enviare a prender alguna persona a alguno de los lugares y baldíos de la jurisdicción de la dicha ciudad o a hacer alguna ejecución u otras cosas de justicia que el que fuere a lo suso dicho pueda pasar con vara por esa dicha villa y sus términos y jurisdicción así a la ¡da como a la vuelta con los presos y prendas y otras cosas que trajere y llevare sin que le sea puesto impedimento alguno; y que los vecinos y moradores de esa dicha villa sean obligados a favorecerlos y ayudarlos para ello con que los tales alguaciles y ejecutores no puedan usar ni usen de otra jurisdicción ni cosa alguna en esa dicha villa de la Serradilla y sus términos Otrosí con tanto (advirtiendo) que la dicha villa todavía quede en el corregimiento de esa dicha ciudad de Plasencia para que si el Nuestro Corregidor o Juez de residencia o su Lugarteniente que ordinariamente residen en el dicho oficio quisiere ir a visitar la dicha villa de la Serradilla y sus términos y la Justicia y Oficiales de ella y estar y residir en ella lo pueda hacer y haga una vez en cada año con tanto que no pueda estar ni residir en esa dicha villa más de ocho días; y que en el tiempo que de los ocho días residiere en ella y no de otra manera pueda conocer y conozca en primera instancia de todos los pleitos y causas criminales y civiles que en ella y en los dichos sus términos sucedieron y se movieren según y como ahora lo hace en la dicha ciudad de Plasencia y que haya lugar en la dicha primera instancia prevención en-

 

– FOLIO 11º –

 

tre él y los Alcaldes ordinarios de esa dicha villa con tanto que no pueda advocar (atribuir) a sí los pleitos que estuvieron pendientes ante los dichos Alcaldes y que use el dicho oficio de Nuestro Corregidor en esa dicha villa con Nuestro Escribano o Escribanos y Alguacil de ella y que no pueda usar ni use de la dicha jurisdicción en esa dicha villa y su término y dehesas con Escribano ni Alguacil de la dicha ciudad de Plasencia ni de otra parte.

Y que cuando saliere de esa dicha villa remita los procesos de cualesquier pleitos o causas criminales y civiles y presos que ante él se hubieren comenzado a los Alcaldes ordinarios de esa dicha villa de la Serradilla para que ellos los fenezcan y acaben y sentencien definitivamente.

Y mandarnos que en las apelaciones que se interpusieren de esta en cuantía de seis mil maravedises así de los Alcaldes ordinarios de esa dicha villa como del dicho Corregidor de Plasencia o su Lugarteniente, cuando conforme a lo suso dicho en ella estuviere, se guarden las leyes y ordenanzas de estos Reinos que sobre ello disponen. Sobre todo lo cual que dicho es encargamos al Serenísimo Príncipe Don Carlos Nuestro muy caro (querido) y amado Hijo y mandamos a los Infantes, Duques, Marqueses, Condes, Prelados, Ricos Hombres y a los del Nuestro Consejo, Oidores de las Nuestras Audiencias, Alcaldes, Alguaciles de la Nuestra Casa, Corte y Cancillerías y a los Priores, Comendadores, Alcaides de los Castillos y Casas fuertes y llanas y a todos los Concejos, Gobernadores, Asistentes, Alcaldes, Alguaciles, Regidores, jurados, Caballeros, Escuderos, Oficiales y Hombres buenos de todas las ciudades, villas y lugares de los mis Reinos, Señoríos, Ordenes, Abadías, Behetrías 15 y a cada uno de ellos, así a los que ahora son como a los que serán de aquí adelante que os guarden y cumplan hagan guardar y cumplir esta dicha Nuestra merced y exención que os hacemos en todo y por todo como en esta Nuestra Carta de merced se contiene; y que no consientan ni den lugar a que contra

 

– FOLIO 11º v. –

 

el tenor y forma de ella persona ni personas algunas vayan ni pasen ni consientan ir ni pasar en tiempo alguno ni por alguna manera.

Y si sobre lo que aquí va expresado y declarado os pusieren alguna demanda o dieren alguna petición contra vos que no los oigan en juicio ni fuera de él ca (porque) Nos los inhibimos (prohibimos) del conocimiento de lo suso dicho salvo que lo remitan a Nuestra Persona Real o a los del Nuestro Consejo para que Nos lo mandamos ver y proveer no embargante (obstante) cualesquier pleitos que sobre lo suso dicho haya habido o de presente haya entre la dicha ciudad de Plasencia y vos la dicha villa de la Serradilla y la Ley que dice que las Cartas dadas contra ley, fuero y derechos valederos no pueden ser derogadas salvo por Cortes.

Otrosí no embargante cualesquier usos y costumbres en que digan y aleguen estar y otras cualesquier leyes, fueros, derechos, Ordenanzas, Pragmáticas, Sanciones, Estilos usados y acostumbrados y no usados, escritos y no escritos y cualesquier Ordenanzas y Escrituras que la dicha ciudad de Plasencia y la Justicia de ella tengan que dispongan acerca de la dicha jurisdicción de esa dicha villa con cualesquier firmezas y cláusulas derogatorias y otras firmezas y no obstancias (inconvenientes) y otras cualesquier cosas de cualquier natura (naturaleza) y efecto, vigor, calidad y misterio que lo embargue (obstaculice) o embargar pueda aunque de ellas se hubiese de hacer expresa mención y hubiesen de ir expresadas de palabra a palabra en esta Nuestra Carta; con las cuales y cada una de ellas y otra cualquier cosa que a esta Nuestra merced que os hacemos pudiese parar algún perjuicio, de nuestro propio motu y cierta ciencia y poderío Real absoluto de que en esta parte queremos usar y usamos habiéndoles aquí por insertas (incluidas) e incorporadas, dispensamos, las abrogamos y derogamos en cuanto a esto toca y atañe y atañer puede en cualquier manera quedando en su fuerza y vigor para en todas las otras cosas; y si necesario es para más validación y corrobora-

 

– FOLIO 12º –

 

ción y firmeza de esta Nuestra merced ponemos perpetuo silencio para ahora y para siempre jamás entre vos, la dicha villa de la Serradilla y la dicha ciudad de Plasencia y sus Aldeas para que sobre la dicha jurisdicción no os puedan pedir ni demandar en ningún tiempo cosa alguna; y si de esto que dicho es, vos el dicho Concejo, Alcaldes, Regidores, Escuderos, Oficiales y Hombres buenos de la dicha villa de la Serradilla quisiéreis Nuestra Carta de privilegio y confirmación mandamos a los Nuestros Concertadores y Escribanos mayores de los Nuestros privilegios y Confirmaciones y otros Nuestros Oficiales que están a la Tabla de los Nuestros sellos que os la den y hagan dar la más firme y bastante que les pudiéreis y menester hubiéreis cada y cuando (siempre y cuando) que por vos les fuere pedida y os la pasen y sellen sin embargo (obstáculo) ni contrario alguno.

Y porque lo suso dicho venga a noticia de todos y nadie pueda pretender ignorancia mandamos que esta Nuestra Carta de merced sea pregonada publicamente por pregonero público y ante Escribano por las plazas públicas de esa dicha Villa de la Serradilla y de las otras villas y lugares que necesario sea y mandamos que tome la razón de ella Hernando Ochoa, Nuestro Contador.

Y los unos ni los otros no hagáis ni hagan ende al 16 por alguna manera so pena de la Nuestra merced y de cien mil maravedises para la Nuestra Cámara a cada uno por quien fincare de lo así hacer y cumplir 17 y además mandamos al hombre que les mostrare esta Carta de privilegio o el traslado de ella signado de Escribano público que los emplace que parezcan (comparezcan) ante Nos en la Nuestra Corte do quier (en cualquier sitio) que Nos seamos, del día que los emplazare hasta quince días primeros siguientes so la dicha pena bajo la cual mandamos a cualquier Escribano público que para esto fuere llamado que dé ende (por tanto) al que os la mostrare testimonio signado con su signo para que sepamos cómo se cumple Nuestro mandado y de esto os manda-

 

– FOLIO 12º v. –

 

mos dar esta Nuestra Carta escrita en pergamino de cuero y sellada con Nuestro sello de plomo pendiente en hilos de seda de colores y firmada de la Serenísima Princesa de Portugal, Gobernadora de estos Nuestros Reinos durante mi ausencia de ellos y refrendada de Juan Vázquez de Molina, Nuestro Secretario.

Dada en la villa de Valladolid a veinticuatro días del mes de Noviembre año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil quinientos cincuenta y siete años.

=Va sobrerraspado= Se/pa/ci/por n/l/ansiai/que sal/salvo/ los dhos sus términos y escripturas/

=Y entre renglones= dhas/ Valga.

La Princesa.

Y yo Juan Vázquez de Molina, Secretario de Su Católica Majestad, la hice escribir por su mandado…

Tomóse razón de esta Carta de venta de Su Majestad en los Libros de la Razón que se tiene de su Hacienda, en Valladolid a veintiséis de Noviembre de mil quinientos cincuenta y siete años.

Hernando Ochoa =Rubricado=

Registrada= Martín de Urquiola. El Licenciado Sanchiaz, Canciller =Rubricado=

Gutiérre López =Rubricado=

… Velasco =Rubricado=

Francisco de Almaguer =Rubricado=

Hernando Ochoa =Rubricado=

El Licenciado Valderrama =Rubricado=

Dos maravedises y medio.

Vuestra Majestad exime y aparta al lugar de la Serradilla de la jurisdicción de Plasencia y la hace villa de por sí.

Corregido.

 

– FOLIO 13º –

 

En la dicha ciudad de Plasencia a tres días del mes de Diciembre año del Señor de mil quinientos cincuenta y siete años, ante el muy magnífico Señor Pedro Zapata Osorio, Corregidor en la dicha ciudad de Plasencia y su tierra por Su Majestad, pareció presente (compareció) Alonso Benito, vecino de la villa de la Serradilla, en nombre del Concejo, justicia y Regidores de la dicha villa de la Serradilla, por virtud de un poder que presentó, del tenor siguiente

 

P 0 D E R

 

Sepan cuantos esta Carta de poder vieren cómo Nos el Concejo de la villa de la Serradilla estando juntos a Nuestro Concejo llamados a campana tañida según que lo habemos de uso y costumbre de juntarnos y ayuntarnos para las cosas del servicio de Dios y para el bien y utilidad del dicho Concejo y vecinos de él; estando presentes en el dicho Concejo Andrés Heriz y Diego Rodríguez, Alcaldes ordinarios; y Lucas Rodríguez, Francisco Heriz, Juan Díaz, Alonso Heriz, Andrés Martín, Alonso Blázquez, Fabián Grande, Francisco Grande, Juan Loro, Julián Cobos, Andrés Díaz, Alonso Benito el Viejo, Fabián Rosado, Alonso Grande, Juan Grande, Alonso Benito y Francisco Díaz, vecinos del dicho lugar y otros muchos vecinos del dicho lugar OTORGAMOS Y CONOCEMOS por esta presente Carta que damos y otorgamos todo nuestro poder cumplido, bastante, abundante, libre y lleno según que Nos el dicho Concejo le habemos y tenemos y según que mejor y más cumplidamente le podemos y debemos dar y otorgar y de hecho y de derecho más puede y debe valer y con libre y general administración a Vos, Alonso Benito, vecino que sois de la dicha villa, que estáis presente especialmente, para que por nosotros, el dicho Concejo y vecinos de esta dicha villa podáis parecer y parezcáis (comparecer y comparezcais) ante el magnífico Corregidor de la ciudad de Plasencia y ante el Señor su Lugarteniente y le podáis requerir y requiráis con el Privilegio y Carta Real de Su Real Majestad que dió y concedió a esta dicha villa para eximirla y apartarla de la jurisdicción de la dicha ciudad de Plasencia y pedir se pregone el dicho Privilegio y Carta Real de Su Real Majestad en la dicha ciudad y que le guarden y cumplan según y como en ella se contiene y tomarlo por testimonio y así mismo para que les requiráis a los dichos Señor Corregidor y su Lugarteniente que todos los pleitos y demandas que ante ellos estuvieron puestos a vecinos de esta dicha villa, de ocho meses a esta parte, así criminales como civiles los remitan a los Alcaldes ordinarios de esta dicha villa con los presos que tuvieren y procesos y autos que sobre ellos hubiese hecho conforme al dicho Privilegio Real de Su Majestad y lo tomen todo por testimonio y hagan todos los demás actos que sea necesario hacer para que guarden y cumplan con lo que Su Majestad manda, aunque en ellos se requiera mandato nuestro, especial poder y mandato y presencia personal y cuan cumplido y bastante poder como Nos el dicho Concejo habemos y tenemos para todo lo que dicho es; y para cada cosa y parte de ello otro tal y tan cumplido y bastante.

Y ese mismo poder damos y otorgamos a Vos, el dicho Alonso Benito, con todas sus incidencias y dependencias, emergencias, anexidades y conexidades y con libre y general administración. Y otorgamos y prometernos de estar y haber (tener) por firme y valedero para ahora y para siempre jamás todo cuanto por Vos el dicho Alonso Benito fuere hecho, dicho, pedido y requerido en razón de lo suso dicho y de no ir ni venir contra ello ahora ni en tiempo alguno ni por alguna manera so especial y expresa obligación que expresamente para ello obligados; y, si es necesario relevación, por la presente os relevamos de toda carga de satisfacción y fiaduría (fianza) so (bajo) la cláusula del derecho que dice en latín: “Iudicio sistenti iudicatum solvi”; con todas sus cláusulas acostumbradas.

En testimonio de lo cual otorgamos esta Carta de Poder en la forma suso dicha ante el Escribano público y test¡gos, al cual rogamos la escribiese o hiciese escribir y la signase con su signo. Que fué hecha en la dicha villa de la Serradilla a dos días del mes de Diciembre, año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil quinientos cincuenta y siete años. Testigos que fueron presentes, que vieron cómo pasó: Francisco González, Juan Serrano y Juan Heriz, vecinos de la dicha villa y lo firmaron de sus nombres los dichos Andrés Heriz, Lucas Rodríguez, Fabián Rosado y Francisco Heriz; y por los demás firmó el dicho Francisco González; y por testigos en el Requerimiento, Andrés Heriz, Lucas Rodríguez, Francisco Heriz y Fabián Rosado. Por testigo, Francisco González. Pasó ante mí, Pedro Martín. Y yo, Pedro Martín, Escribano de Sus Majestades y su Notario público en su Corte y en todos sus Reinos y Señoríos y Escribano público de la dicha villa por merced de Sus Majestades que fui presente y de cómo ante mí pasó, lo escribí e hice aquí este mi signo que es a tal (que es así) en testimonio de verdad. Pedro Martín, escribano.

Y así presentado en nombre del dicho Concejo, Justicia y Regidores de la dicha villa de la Serradilla presentó ante Su Merced un Privilegio escrito en pergamino de cuero con un sello de plomo pendiente en hilos de seda de colores firmado de la Serenísima Princesa de Portugal, Gobernadora de estos Reinos y otras firmas de suso contenidas y juntamente con ello un Requerimiento su tenor del cual es este que se sigue:

 

R E Q U E R I M I E N T 0

 

Escribano que presente estáis, dad por testimonio signado en pública forma en manera que haga fé a mí Alonso Benito, vecino que soy del Concejo de la villa de la Serradilla, cómo parezco (comparezco) ante el muy magnífico Señor Pedro Zapata Osorio, Corregidor de esta ciudad y su tierra, y digo: Que ya Su Merced sabe cómo la Real Majestad, siendo la dicha villa de la Serradilla Aldea de esta ciudad y sujeta a su jurisdicción, y pudiendo en ella el Corregidor de esta ciudad ejercitar la jurisdicción civil y criminal, alta y baja y usar de mero y mixto imperio como lo puede hacer en esta ciudad y en los otros lugares de su jurisdicción, por hacer bien y merced al dicho Concejo y vecinos de él y por el servicio que le hicieron, la apartó, desmembró y eximió de la dicha jurisdicción de Plasencia y la hizo villa y en ella traspasó toda la dicha jurisdicción civil y criminal y el mero mixto imperio que esta dicha ciudad de Plasencia en ella tenía, con poder de usar de cuchillo, horca y picota y elegir sus Regidores, Alcaldes y Alguaciles para que usen de la dicha jurisdicción y la ejerciten en la dicha villa de la Serradilla dándole para su administración y jurisdicción sus dehesas, cotos y ejidos que unido a ella están deslindadas, limitadas y amojonadas como el dicho Privilegio Real lo dice. Por el cual la Real Majestad mandó al Corregidor o juez de residencia que es o fuere en esta ciudad que ni por sí ni por sus oficiales entren en la dicha villa ni en sus términos a usar de acto de jurisdicción mas y como (solo como) el dicho Privilegio lo permite so las penas en que incurren los que usurpan jurisdicción ajena o en ella

 

– FOLIO 13º v. –

 

entran a hacer actos de jurisdicción; dejando y conservando la dicha villa de la Serradilla en el goce y aprovechamiento que tenía y tiene antes que fuese villa para que pueda gozar de todos los pastos, bebidas, abrevaderos con sus ganados y labranzas y todos los aprovechamientos como lo pueden hacer en los dichos términos y tierra de Plasencia los vecinos de dicha ciudad y su tierra; por el cual dicho Privilegio Real manda Su Real Majestad se pregone por plazas, mercados y comarca de esta ciudad para que venga a noticia de todos y ninguno pueda pretender ignorancia de ser villa dicha villa de la Serradilla, de tener mero mixto imperio, jurisdicción alta y baja en ella y en sus términos; para que ninguno diciendo no saberlo use en ella de la dicha jurisdicción, si no fuere (a no ser) los Oficiales de la dicha villa elegidos por el Concejo de ella para usar de los dichos oficios y jurisdicción así ordinaria como de hermandad; con el cual Privilegio Real requiero al Señor Corregidor y os pido se le intiméis y notifiquéis y leáis para que Su Merced le cumpla y guarde y mande guardar y cumplir a sus Oficiales y no pretendan ignorancia de él Su Merced ni ellos.

De cómo lo pido, requiero, intimo y protesto pido a Vos el presente Escribano me lo déis por testimonio y a los presentes ruego que de ello sean testigos. El Licenciado de Villafanes.

Y así presentado pidió lo que en el dicho Requerimiento en el dicho nombre. Y lo pidió por testimonio. Testigos, Garci Rodríguez de Melo y Sancho de Carbajal y Lucas Paz, escribano, vecinos de la dicha ciudad.

Y luego pareció presente (compareció) Luis Heriz, vecino de la dicha ciudad en nombre del Concejo, Justicia y Regidores de la dicha ciudad y por virtud de una fe de poder que presentó del tenor siguiente

 

F E D E P O D E R

 

Yo Juan Gutiérrez, escribano de Su Majestad y público del número y del Consistorio de la ciudad de Plasencia y su tierra por merced de Su Majestad doy fe y verdadero testimonio que Luis Heriz, vecino de la dicha ciudad, tiene poder de los Ilustres Señores Concejo, justicia y Regidores de esta ciudad general para sus pleitos y causas, así para pedir como para defender con poder de jurar y sustituir y le daré signado, al cual me refiero, siéndome pedido.

Y de pedimiento (a petición) del suso dicho di la presente, hecha en Plasencia a tres días del mes de Diciembre de mil quinientos cincuenta y siete años. Juan Gutiérrez, escribano.

Y así presentado en nombre de la dicha ciudad pidió copia del dicho Privilegio; y que yo el Escribano no dé testimonio sin respuesta de la dicha ciudad. Testigos, los dichos.

El dicho Señor Corregidor hubo (tuvo) por presentado lo suso dicho. Y tomó el Privilegio en sus manos y le besó y obedeció y puso sobre su cabeza con aquel acatamiento y reverencia que debía. Y cuanto al cumplimiento de él, dijo que lo oye y mandó dar traslado al dicho Luis Heriz, en nombre de la dicha ciudad. Testigos, los dichos.

Y yo, Cristóbal de Oliveros, Escribano y Notario público de Su Majestad y del número, antiguo, de la dicha ciudad y su tierra por merced de Sus Majestades fui presente a lo que dicho es y de suso se contiene. Y por ende (por tanto) lo hice escribir, y aunque esperé tres días no respondió el dicho Señor Corregidor ni di traslado a la dicha ciudad. E hice aquí mi signo a tal (que es así).

 

(Hay un signo del Notario que autentica en testimonio de verdad. Cristóbal de Oliveros =Rubrícado=)

1 Dicho cargo lo ostentada Juana, hija de Carlos I e Isabel de Portugal, siendo hermana de Felipe II. Nació en Madrid en 1535.

2 Los poderes en virtud de los cuales se confiere la facultad de declarar Villas realengas, entre otros, se transcriben a continuación, siendo varios.

3 En 1546 estalla la guerra contra la Liga de Schmakalda, produciendose batallas como las de Nordlingen, Rottemberg y Halla (1546), Mühlberg (1547) o la rendición de Magdeburgo (1551), firmandose el Tratado de Passau en 1552 con los Protestantes. Sin embargo la definitiva paz de Augsburgo entre católicos y protestantes no se firmó hasta 1555.

4 Se refiere al Concilio de Trento, decimonono concilio ecuménico. Convocado por Paulo III para combatir la reforma Protestante, fue continuado por Julio III y Pio IV. Comienza en 1544 y se desarrolla en tres periodos: 1545-1547; 1551-52 y 1562-63. Fue celebrado en un ámbiente de grandes tensiones políticas y religiosas.

5 Las cuestiones dogmáticas que se trataron, y sobre las que se promulgaron cánones y decretos, fueron: el pecado original, la justificación y la gracia, el purgatorio, los sacramentos, las indulgencias, el canon de las Escrituras y el valor de la Tradición.

6 En 1552 Francia, Mauricio de Sajonia y los Principes alemanes firman el Tratado de Chambord contra Carlos V, tomando Francia las ciudades imperiales de Metz, Toul y Verdún, fracasando las tropas imperiales en el sitio posterior de Metz.

7 Al encabezar el poder que se transcribe el emperador Carlos V y su madre Juana I de Castilla, la Loca, es por lo que se hace la referencia a hija y nieta por cuanto la Princesa de Portugal, Juana, era hija del primero y nieta de la segunda. Juana la loca fallece en Tordesillas en 1555.

8 Moneda de la época.

9 Comienza a partir de aquí un segundo poder que se transcribe en la Carta.

10 Tributo de la época.

11 Impuesto de la época.

12 Tributos.

13 Gravadas con tibuto de censo.

14 Moneda de la época.

15 Pueblos independientes que podían nombrar su Señor.

16 No obren en contra.

17 Que lo quebrantare, desobedeciere,

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