¿Por qué usar Linux en lugar de Windows?


Llevo un tiempo utilizando Linux en mi casa y creo que ya tengo la suficiente experiencia como para poder dar una opinión de este sistema operativo desde el punto de vista del usuario que no necesita grandes conocimientos informáticos para el trabajo de cada día.

Y precisamente con este argumento, el de no necesitar grandes conocimientos informáticos para el día a día nuestro, ya que la labor que realizamos habitualmente delante del ordenador es bastante sencilla (leer y enviar correos electrónicos, redactar documentos de texto, crear alguna sencilla hoja de cálculo, navegar por Internet, retocar alguna fotografía digital, etc.), me pregunto: ¿Y para esas cosas tan sencillas es necesario un sistema operativo de pago, que además viene muy escaso de herramientas, por lo que además del sistema operativo hay que adqurir todos los programas ofimáticos y demás extras?¿Qué me costará montar un servidor Web, una aplicación para trabajo en grupo o todo el software necesario para el trabajo de una pequeña/mediana oficina? Si sumamos el valor del software de pago que generalmente tenemos instalado en nuestros ordenadores, podremos comprobar que es incluso superior a lo que nos costó la propia máquina en el que viene instalado, con la tragedia tan terrible para muchos de saber que dentro de un año estará desfasado y habrá que volver a pagar para actualizarlo. Si encima queremos instalar este tipo de software en una oficina, el precio de las licencias y de la actualización continua de nuestro sistema y programas se puede disparar hasta límites escandalosos. Hoy en día mucha gente tiene todo este tipo de programas, o mejor dicho, tenemos este tipo de programas, sin haber desembolsado nada por ellos. Las redes P2P, los amigos “piratillas” y muchos vendedores de ordenadores que los incluyen como un “extra” en sus máquinas han conseguido que un porcentaje importante de usuarios utilicen software de pago sin haberlo pagado. Estas personas, evidentemente, están a favor del software libre, lo único es que creen que la piratería es el único camino para satisfacer sus necesidades. Esto es debido a que hemos sido educados en “el maravilloso mundo Microsoft” donde todo es tan perfecto y está tan bien pensado, que ya pensaron ellos en tus necesidades por ti, y no hay nada que ellos no tengan que tú puedas necesitar. Si quieres un procesador de textos, tienes que llevarte Office, porque tiene todo lo que puedas desear. Si quieres navegar por Internet, ya te instalaron Explorer, porque es todo lo que necesitarás (incluso mucho más, pues los virus que caza al vuelo no vienen incluidos en la licencia de instalación).

Pero Linux es otra cosa. Lo primero es que es gratuito. El sistema operativo ya te viene con todos los programas que puedas imaginar. Y cuando digo todos, es realmente así. Casi cualquiera de las distribuciones de Linux hoy en día más utilizadas por el público en general traen “de serie” todo tipo de programas: ofimáticos, para navegación, P2P, juegos, educativos (para niños y para mayores), comunicaciones, etc, etc, etc.

Lo segundo es que es totalmente transparente. Si sabes de informática, sabes en todo momento qué estás instalando, dónde y por qué. Incluso puedes “manipular” los programas y “retocarlos” a tu gusto, si tienes los debidos conocimientos, claro.

Pero lo más interesante para mí es la información que existe. Puedes encontrar en Internet todo lo que quieras sobre cualquiera de las aplicaciones o del sistema operativo. Puedes participar en su desarrollo, en la traducción de los programas, ofreciendo tu servidor Web para que los usuarios bajen desde él las aplicaciones, sugiriendo ideas para mejoras en futuras versiones … tú formarás parte de Linux y podrás contribuir a su desarrollo, sin necesidad de ser un hacker.

En lo referente a seguridad, hay varias cosas que comentar. En primer lugar, al ser Windows el sistema más utilizado por ahora, todos los “malos” buscan los fallos de éste ya que así sus virus y demás “proezas” informáticas tendrán mayor difusión. También los estafadores de la red, con el Spam, el Phising y demás técnicas delictivas se aprobechan de que Windows es el más usado y que es sistema operativo del que se conocen más fallos de seguridad y, evidentemente, son los fallos que más explotan para enviar sus correos maliciosos. En segundo lugar, las aplicaciones de seguridad están mucho más desarroladas en Linux que en Windows. Linux proviene de Unix, sistema operativo creado para la red y con la que viene “peleando” incluso antes del boom de Internet. Evidentemente, Linux tiene fallos, pero la mayoría de las personas que los descubren son los propios usuarios avanzados de Linux que rápidamente los dan a conocer a la comunidad linuxera para que se solucionen. Todas las distribuciones Linux cuentan con un sistema casi instantáneo de actualizaciones de seguridad que solucionan estos fallos a medida que se van conociendo. Teniendo el sistema actualizado (cosa que, por otra parte, es totalmente gratuita) el 90% de los problemas están resueltos Si además, tenemos correctamente configurado nuestro firewall, casi el 100% de los problemas.

Muchas personas pensarán que si Linux es tan maravilloso, por qué lo utiliza actualmente una minoría. La explicación es sencilla. Hasta hace muy poco tiempo Linux era maravilloso pero complicado. La parte gráfica del sistema operativo era escasa y poco desarrollada, por lo que su potencial había que exprimirlo a base de consola y línea de comandos, cosa que asusta al usuario de Windows. Pero eso ya se acabó. Actualmente la parte gráfica de Linux no tiene nada que envidiar a Windows, y muy poco a Mac. Hay muchos tipos de escritorios que se pueden instalar en Linux, pues Linux es modular. Sobre su “motor” se puede escoger el escritorio y adaptarlo a las caracteristicas técnicas de tu máquina (y no al reves, como pasa en Windows, que cada nueva actualización exige una nueva máquina) de tal manera que puedes utilizar un escritorio libiano, uno espectacular (con más necesidades de hardware) o no utlizar ninguno y usar solamente la linea de comandos (para los usuarios más avanzados).

El que solamente haya utilizado Windows pensará que todo esto que acabo de explicar es muy complicado, pero son solamente opciones que, a medida que avancen sus conocimientos, podrá utilizar y disfrutar. El neofito que instala hoy en día un Linux en su máquina no tiene nada que temer: Un asistente le crea las particiones necesarias, respetando la de windows y guía al nuevo usuario por unos menus sencillos en su propio idioma (puedes escoger muchos, entre ellos, el catalán, gallego y eusquera) para, finalmente, descubrir que tiene un sistema operativo que le ha ocupado mucho menos espacio en el disco duro que su windows y que viene con cientos de aplicaciones de todo tipo, cosa que windows no tiene.

Tras la instalación, ya se podrá navegar por los menús, cargar y utilizar aplicaciones y realizar todos las pruebas que se quiera. Linux distinge desde el principio a los usuarios del sistema del administrador (que el Linux se llama root). Si como usuario de Linux “te cargas” tus aplicaciones, simplemente crea un nuevo usuario y todo volverá a funcionar (evidentemente, si esto te pasa como root, la cosa cambia). El administrador (root) solamente se utiliza para instalar nuevas aplicaciones y realizar acciones de mantenimiento y configuración del sistema, por lo que, hasta que el nuevo usuaurio de Linux no tome la decisión de ampliar sus aplicaciones, no comenzará a utilizarlo, y esa decición la tomará cuando pasase bastante tiempo, pues la instalción por defecto es muy completa, teniendo desde el principio todo lo que se pueda necesitar.

Recomiendo para los recién llegados a Linux que utilicen OPENSUSE o UBUNTU. La primera es la mejor, en mi opinión, pues cuenta con soluciones muy completas para la instalación y para la seguridad del sistema. UBUNTU, por su parte, es la más sencilla de instalar y de utilizar, y además, cuenta con mucha ayuda en red.

¿Por dónde comenzar? Simplemente, desde las páginas de la distribución que quieras instalar, descargar la imagen correspondiente y la grabas en un CD ó en DVD (en el caso de SUSE). Después, arrancas tu ordenador desde ese disco que has grabado y ¡ya está!

En OPENSUSE hay una limitación, por motivos de licencia, en el aspecto multimedia (que en windows también ocurre). No se pueden ejecutar archivos divx, mp3 y similares. En windows hay que instalar unos codecs para ello y en OPENSUSE seguir las instrucciones de esta página, por ejemplo. elijas la instalción que elijas, no te preocupes por tu Windows: Linux lo respeta y no lo borra. Una vez instalado, cuando arranca el ordenador, te preguntará con qué sistema quieres comenza a trabajar, cosa que si instalas Windows despues de LInux no te ocurrirá. Es tan prepotente Windows que no respta que se pueda utilizar otro sitema operativo distinto al suyo, y no te creará un arranque dual.

Espero que esto estos consejos te ayuden a perder el miedo sobre Linux y te atrevas a Instalarlo.

Anuncios

Una respuesta

  1. Pienso igual que tu!!!!!!!!

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: